Debo ser sincero, me alegro harto de que haya muerto el cazador de cocodrilos.
Se que mis palabras suenan fuertes porque mal que mal era una persona, pero para mi, solo era un perturbador de la naturaleza. Irrumpía en habitats que aun no han sido corruptos por la avasalladora presencia humana sin fines investigadores. No a la ciencia, no a el respeto, sino que solo adrenalina y una falsa careta que hacia creer que le tenia un amor único a los animales (digo pos sus zoologicos y todo eso).
Si las mantarrayas tuvieran un representante legal, seguramente hubiesen ganado mucha plata con este suceso. A la gente les gustan estos tipos de circos.
Que extraño como suceden las cosas, el que a hierro mata a hierro muere, el que se divirtió y lucró tanto a expensas de la naturaleza, encontró una muerte instantánea en la cola de uno de los animales mas indefensos a los cuales se enfrentó, supongo que no respetaste como se debía a la ley de Darwin (o te castigo porque se te murio su tortuga Harriet, si es que era suya)… después de todo, no eras un animal muy evolucionado.
Bytes.
octubre 09, 2006
Suscribirse a:
Entradas (Atom)